Requerimiento notarial para recuperar el IVA no cobrado

En la sentencia del Tribunal Supremo número 667/2022, de 2 de junio de 2022, recurso de casación número 3441/2020, se analiza si, a efectos de recuperar las cuotas repercutidas del Impuesto sobre el Valor Añadido que sean incobrables, la condición legal establecida en el artículo 80. Cuatro de la 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, consistente en haber instado el cobro del crédito mediante reclamación judicial o por medio de requerimiento notarial, se cumple también cuando el sujeto pasivo procede a enviar al deudor por correo certificado actas notariales en las que se contiene información sobre la deuda y el requerimiento de que se proceda al pago.

El mencionado art. 80 Cuatro de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, establece que puede reducirse la base imponible cuando los créditos correspondientes a las cuotas repercutidas por las operaciones gravadas, sean total o parcialmente incobrables. Para ello se exige, entre otros requisitos, que el sujeto pasivo haya instado su cobro mediante reclamación judicial al deudor o por medio de requerimiento notarial.

En el caso analizado en la sentencia, la entidad demandante encargó a un notario que emitiera un requerimiento de deuda, por una deuda vencida e impagada, mediante un “acta notarial de remisión de documento por correo autorizada”. El destinatario era la entidad deudora. Tal requerimiento tenía la finalidad de poder recuperar el IVA ingresado por la actora en la AEAT y no cobrado.

El documento enviado por conducto notarial fue una carta de una sola cara protocolizada en el acta, donde se dice literalmente que la actora, en su condición de acreedor, instó en el cobro al deudor.

Tipos de actas notariales

El Reglamento de la organización y régimen del Notariado (RN), aprobado con carácter definitivo mediante Decreto de 2 de junio de 1944 no establecía, en su versión original, ni tampoco en la redacción actual de los preceptos correspondientes, dentro de la categoría de actas notariales (art. 198 RN), de forma literal, la categoría o modalidad singularizada del requerimiento notarial. Al contrario, bajo el título de actas notariales, establece la siguiente clasificación de las actas relacionadas con el caso analizado:

  • Arts. 199 y 200, actas de presencia.
  • Art. 201, actas de remisión de documentos por correo.
  • Arts. 202 a 206, actas de notificación y requerimiento.

El artículo 201 del Reglamento de la organización y régimen del Notariado dispone:

«El simple hecho del envío de cartas u otros documentos por correo ordinario, procedimiento telemático, telefax o cualquier otro medio idóneo podrá hacerse constar mediante acta, que acreditará el contenido de la carta o documento, y según el medio utilizado la fecha de su entrega, o su remisión por procedimiento técnico adecuado y, en su caso, la expedición del correspondiente resguardo de imposición como certificado, entrega o remisión, así como la recepción por el notario del aviso de recibo, o del documento o comunicación de recepción.

En la carta o documentos remitidos quedará siempre constancia de la intervención notarial.

Las sucesivas actuaciones notariales a que se refiere este artículo se harán constar por diligencias.

Las actas de remisión de documentos no confieren derecho a contestar en la misma acta y a costa del requirente.

El notario no admitirá requerimientos para envío de sobres cerrados cuyo contenido no aparezca reproducido en el acta».

A su vez, el artículo 202 del mismo Reglamento regula las actas de notificación, que tienen por objeto transmitir a una persona una información o una decisión del que solicita la intervención notarial, y las actas de requerimiento, que tiene por objeto, además, intimar al requerido para que adopte una determinada conducta. Dicho precepto establece que «El notario, discrecionalmente, y siempre que de una norma legal no resulte lo contrario, podrá efectuar las notificaciones y los requerimientos enviando al destinatario la cédula, copia o carta por correo certificado con aviso de recibo» y que «Siempre que no se utilice el procedimiento a que hace referencia el párrafo anterior, el notario se personará en el domicilio o lugar en que la notificación o el requerimiento deban practicarse, según la designación efectuada por el requirente, dando a conocer su condición de notario y el objeto de su presencia. De no hallarse presente el requerido, podrá hacerse cargo de la cédula cualquier persona que se encuentre en el lugar designado y haga constar su identidad. Si nadie se hiciere cargo de la notificación, se hará constar esta circunstancia. Cuando el edificio tenga portero podrá entenderse la diligencia con el mismo».

El requerimiento notarial del art. 80 Cuatro de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, no es recepticio ni requiere conocimiento o respuesta alguna del deudor, bastando la constancia de que se ha reclamado por vía notarial la deuda, con indicación del importe debido y la intimación al pago dirigida por conducto notarial al moroso.

El Tribunal Supremo concluye que:

1) El artículo 80. Cuatro, de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, debe interpretarse en el sentido de que el requisito legal de que el sujeto pasivo haya instado su cobro mediante requerimiento notarial al deudor se satisface con cualquier clase de comunicación a éste por conducto notarial, cualquier que sea la modalidad del acta extendida al efecto.

2) No se precisa, para la observancia de tal requisito, el empleo de fórmula especial alguna que singularice unas clases de actas notariales en menoscabo de otras.

3) La exigencia de cumplimiento de requisitos formales extremos, rigurosos o del empleo de fórmulas solemnes, contradice el principio de neutralidad del IVA, por el que el sujeto pasivo -máxime en supuestos ajenos a fraude o evasión fiscal- no debe afrontar con sus propios recursos la carga del IVA que corresponde a terceros.

La validez de cualquier clase de acta notarial supone una novedad.

Criterio de la administración tributaria

Hasta ahora la Dirección General de Tributos a través de diversas consultas (DGT V2534-10, de 24 de noviembre de 2010; DGT V2556-10, de 26 de noviembre de 2010; DGT V2240-17, de 5 de septiembre de 2017) considera que” la Dirección General de Registros y del Notariado, en su informe de 26 de octubre de 2010, señala, en primer lugar, que el concepto de requerimiento notarial es unívoco en cualquier contexto. Con él se hace referencia a un determinado tipo de acta notarial (…) compuesto básicamente de dos secciones:


1ª Una rogación inicial dirigida por el requirente al notario en la que se dejará constancia, entre otros extremos:


a) De los particulares que, como requerimiento o notificación, han de trasladarse a un tercero.


b) La identificación del tercero a quien ha de dirigirse el requerimiento.


c) El domicilio a que debe dirigirse el requerimiento.


2ª Una diligencia redactada y autorizada por el notario en la que se dejará constancia:


a) Del intento de traslado por aquél al tercero de la exigencia, petición, etc. que formula el rogante inicial. Este traslado se efectúa mediante ofrecimiento a su destinatario de una cédula o copia de la rogación inicial. Ofrecimiento que puede efectuarse, bien personalmente por el notario, que en tal caso, además, informará verbalmente del objeto del requerimiento a la persona con quien entienda la diligencia, bien por correo certificado con acuse de recibo, tal como señala el artículo 202 del Reglamento Notarial.


b) Del medio empleado para el ofrecimiento y su resultado; es decir, si efectivamente ha podido entregarse o no a su destinatario (u otra persona legitimada para recibirlo) la cédula o copia y, en caso afirmativo, dónde y a quién se ha efectuado la entrega.


c) En su caso, la contestación que el requerido haya dado al requerimiento.(…).


Cumplimentado todo ello, del documento autorizado el notario librará copia autorizada (artículos 221 y siguientes del Reglamento Notarial), la cual acreditará el contenido del requerimiento, cómo, cuándo y en dónde se ha hecho el ofrecimiento de la copia o cédula, quién, en su caso lo ha recibido, o que no ha sido posible entregarla a nadie legitimado para ello, y, en su caso, la contestación recibida. Todo lo cual, en conjunto, puede llamarse requerimiento notarial o, con más propiedad, requerimiento a través de notario.


Aparte de esta descripción, la Dirección General de Registros y del Notariado advierte que, en principio, no cumplen la función del requerimiento notarial, otros tipos de actas como las de presencia o las de remisión de documentos por correo, ya que en ellas el notario puede presenciar la formulación de un requerimiento verbal o escrito, pero se priva al requerido del derecho de contestación inherente al acta de requerimiento. En el caso de las actas de remisión de documentos por correo, además, la fe notarial cubre únicamente el contenido del documento remitido y el hecho de su remisión por un determinado medio, pero no los extremos relativos a si el envío llegó o no a su destinatario ni, en su caso, quién ni cuándo la haya recibido, o si ha podido quedar enterado de su contenido o no.


No obstante lo anterior, reconoce la citada Dirección General que al haber introducido el Real Decreto 45/2007, de 19 de enero, en el artículo 202 del Reglamento Notarial la posibilidad de envío de la cédula o copia por correo certificado con aviso de recibo, la distinción entre las actas de requerimiento y las actas de envío de documentos por correo se torna borrosa. Sin embargo, cabe señalar que:

  • Aunque podría considerarse que los envíos por correo podrían estar cubiertos por la fehacencia reconocida al operador del servicio postal universal para las notificaciones de órganos administrativos , lo cierto es que los notarios no están encuadrados en ninguna Administración Pública, y además los requerimientos a los que nos estamos refiriendo se encauzan por el notario pero no dejan de ser requerimientos emanados de particulares.

  • En relación con la competencia territorial de los notarios, partiendo de la base de que todas las actuaciones que desarrolle el notario han de verificarse en el lugar para el que sea territorialmente competente, las actas de envío de documentos por correo deberán verificarse por el notario competente en el lugar del hecho del envío. En cambio, en el caso de las actas de requerimiento, lo que deberá tener lugar en el territorio de competencia del notario es esencialmente la entrega u ofrecimiento de la cédula al destinatario. Así, considera la Dirección General que podría ser nula por falta de competencia territorial del notario el acta de requerimiento propiamente dicha, cuando el notario autorizante, haciendo uso de la posibilidad de envío por correo de la cédula o copia del requerimiento, la remitiese a un domicilio situado fuera del ámbito territorial de su competencia. Si este fuera el caso, el ofrecimiento de la cédula o copia deberá efectuarse por notario territorialmente competente para actuar en el domicilio de que se trate, efectuándose la rogación a dicho notario bien directamente por el requirente, bien a través de otro notario y del llamado exhorto notarial.”

Requerimiento notarial para recuperar el IVA no cobrado

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